Importancia de la dieta como prevención de enfermedades.
Dieta:
Proviene del griego dayta, que significa
régimen de vida, se acepta como
sinónimo de régimen de alimentación.
Es la cantidad de
alimentos y bebidas que se le proporcionan a un organismo en un periodo de
24 horas, conjunto de nutrientes que se absorben después
del consumo de alide alimentos, la dieta recomendable debe ser suficiente, equilibrada, adecuada a las necesidades
de cada persona, variada, higiénica e inocua.
Dieta Completa: se refiere a que debe tener todos los nutrientes que se requieren, por esto se recomienda combinar los tres grupos
de alimentos en cada comida.
1). leguminosas y alimentos de origen
animal
2)Cereales
3) verduras y frutas.
Dieta Variada:
Es cuando los alimentos del mismo grupo se
intercambian en las diferentes comidas del día.
Dieta Suficiente:
Cuando se debe comer la cantidad suficientes para cubrir las necesidades
energéticas del organismo para el crecimiento y mantenimiento adecuado.
Dieta Equilibrada:
Requerida para una mejor digestión y
metabolismo,
una
dieta se considera equilibrada cuando aporta nutrientes y energía en cantidades
que permitan mantener las funciones del organismo en perfecta salud física y
mental, es particular para cada individuo y depende del sexo, edad, peso, y estado de salud, factores geográficos, sociales, económicos,
patológicos entre otros se utiliza dieta para el tratamiento y prevención de diversas patologías.
Dieta Adecuada:
La dieta debe estar de acuerdo con la edad
, actividad física y costumbres, etc.
Dieta Inocua:
Se refiere a que su consumo diario no
implique riesgos para la salud,
Se
utilizan también para el tratamiento y prevención de diversas patologías a lo que
le llamamos Dietoterapia. usada también
para adaptar la alimentación a
diversas situaciones fisiológicas. Erróneamente
la asociamos a restringir la ingesta de comida con la dieta, a diferencia de la
dieta correcta, una alimentación correcta se refiere a los hábitos alimentarios que cumplen con las necesidades
específicas de la vida, promueve el crecimiento y el desarrollo adecuados en los infantes y en los adultos permite conservar o alcanzar
el peso adecuado para la talla y previene el desarrollo de enfermedades.
Una alimentación correcta, variada y
completa, una dieta equilibrada cuyo modelo más reconocido es la dieta
mediterránea, permite por un lado que nuestro cuerpo funcione con normalidad
(que cubra nuestras necesidades biológicas básicas -necesitamos comer para
poder vivir), por otro, previene o al menos reduce el riesgo de padecer
ciertas alteraciones o enfermedades a corto y largo plazo.
Basta con recordar
el impacto que tienen en nuestra sociedad las llamadas "enfermedades de la
civilización". Hipertensión, obesidad, diabetes, enfermedades
cardiovasculares, trastornos de la conducta alimentaria e incluso ciertos tipos
de cáncer se relacionan con una alimentación desequilibrada. No es,
normalmente, una relación directa de causa-efecto, pero sí supone uno de los
factores que contribuye a aumentar el riesgo de aparición y desarrollo de
dichas enfermedades.
Las líneas actuales de investigación se
centran ya no sólo en el consumo de energía y nutrientes (proteínas, grasas e
hidratos de carbono, vitaminas, minerales y agua), sino también en otros
componentes no nutritivos de los alimentos que (se ha comprobado en la
experimentación y en estudios científicos de laboratorio) se comportan como
elementos protectores frente a estas y otras enfermedades;me refiero a la fibra y de los antioxidantes naturales, presentes fundamentalmente en los
vegetales.
Tanto la comunidad médica como la
que trabaja específicamente en temas de nutrición han llegado a un consenso
sobre la bondad de la dieta mediterránea tradicional: Contribuye a disminuir el
riesgo de padecer patologías crónicas (entre ellas, las enfermedades del
corazón, el cáncer, la obesidad y la diabetes), que afectan a grandes capas de
población en las sociedades desarrolladas. Son características esenciales de
esta dieta el consumo abundante de cereales y sus derivados (pasta, arroz,
pan...), legumbres, frutas y frutos secos, verduras y hortalizas, con menores cantidades de
pescado, aves, huevos y derivados lácteos y aún más reducidas proporciones de carne
y productos cárnicos.
Estos alimentos se condimentan habitualmente con
aceite de oliva (aumenta el llamado buen colesterol (HDL-c) y evita la
oxidación del llamado mal colesterol (LDL-c-), principal responsable de la
formación de placas en venas y arterias), y semillas), grasa similar a la del
pescado azul, que reduce el colesterol total, los triglicéridos sanguíneos y la
viscosidad de la sangre) y se acompañan (si la persona tiene la costumbre) de
un consumo moderado de vino tinto en la comida. Realizar con frecuencia regular
ejercicio físico es una característica típica de la forma de vida Mediterránea
y un complemento importante de la salud.
Los frutos secos y el aceite de oliva son fuentes importantes de Ácidos grasos monoinsaturados, los cuales ayudan a disminuir los niveles de colesterol, su contenido de Omega 3 y Omega 6 mejoran la salud cardiovascular, reduce riesgos de padecer estas enfermedades; de igual forma es la dieta ideal para reducir el riesgo de cáncer.


Comentarios
Publicar un comentario